El edificio que alberga el Centro de Arte y Naturaleza fue encargado por la Fundación Beulas en 1999 al estudio de Rafael Moneo y la fase de construcción se extendió hasta el año 2004.
Posteriormente se realizó la urbanización exterior y el equipamiento museográfico del inmueble para su apertura al público el 27 de enero de 2006.
El CDAN, obra del arquitecto Rafael Moneo Vallés, fue concebido por el autor como un “volumen ondulado y fluido”, que domina la escena acompañado de una serie de construcciones complementarias, formando un perímetro roto y fragmentado, de volúmenes autónomos. La construcción, un tanto barroca y libre, explota la idea de la forma inesperada que va dando el tiempo al paisaje, como sucede en los Mallos de Riglos o e el Salto del Roldán, accidentes geográficos protagonistas del paisaje oscense, dramáticas masas, que han inspirado al arquitecto. Por ello es una obra vinculada en la naturaleza, que no ha pretendido interferir en el paisaje, sino integrarse en él.
La urbanización exterior y su tratamiento paisajístico mantienen su condición agrícola, Moneo piensa en un jardín como un campo cultivado, donde del terreno emerge un volumen ondulado y fluido que nace de un foso/alberca dotándolo de cierto carácter insular.
El edificio no solo se hunde en el terreno sino que sus materiales buscan una
mimetización de la materialidad con su entorno. La simplicidad, la textura y el color de la construcción están pensados para provocar rápida asimilación de la naturaleza como esencia de la propia arquitectura.